
Hay momentos en la vida, que quedan grabados en tu memoria, que no se pueden describir, que son inenarrables. Uno de esos momentos fue cuando recibí, siendo apenas un niño de cuatro años, varios ejemplares de la colección de libros del Capitán Trinquete. Más tarde, descubriría que fueron ilustrados por Jorge Nabau, bajo los textos del guionista, Eugenio Sotillos. Curiosamente, hace poco me enteré que habían sido reeditados, al menos, tres títulos de la colección como son "La botella misteriosa", "El tesoro del Pirata" y "Hundid al cangrejo", todos ellos comercializados por la Editorial "Hobby Club". Pero, sin duda, lo que me retrotrae en el tiempo, es aquella sensación que producía entrar en el universo de la lectura a través de las historias del Capitán Trinquete (posteriormente bautizado como Capitán Barbaloca) y su peculiar tripulación de bucaneros, surcando los mares en un "cascarón", con la bandera pirata en lo más alto del mástil y con la determinación de conseguir el anhelado tesoro y todavía con el eco de aquel grito de guerra de Trinquete, "Al abordaje, mequetrefes".
Por cierto, todavía conservo un ejemplar, ya, sin aquellas tapas duras, una edición de 1971, si no mal recuerdo, con el título de "Barco Fantasma". Valga la modestía, creo que merece estar en un cuarto-museo.
pd. Se me olvidaba un detalle, los libros me los dió un vecino, adolescente entonces,cuyo nombre no recuerdo, que vivía en una finca de Ruzafa, dónde mi padre trabajaba como portero. Posiblemente, nunca sabrá que le estoy infinitamente agradecido.
