lunes, 26 de octubre de 2009

Vinicius de Moraes: Antología Poética


Hace casi treinta años, nos dejó el poeta y cantautor brasileño Vinicius de Moraes. Un hombre romántico, espiritual, perspicaz, sutil, pero también, como buen hombre de su tiempo, libre, moderno y un espléndido cínico. Valga este extracto como brillante muestra de su antología poética.

A Partida.

Quero ir-me embora pra estrela
Que vi luzindo no céu
Na várzea do setestrelo.
Sairei de casa à tarde
Na hora crepuscular
Em minha rua deserta
Nem uma janela aberta
Ninguém para me espiar
De vivo verei apenas
Duas mulheres serenas
Me acenando devagar.
Será meu corpo sozinho
Que há de me acompanhar
Que a alma estará vagando
Entre os amigos, num bar.
Ninguém ficará chorando
Que mae já nao terei mais
E a mulher que outrora tinha
Mais que ser minha mulher
É mae de uma filha minha.
Irei embora sozinho
Sem angústia nem pesar
Antes contente da vida
Que nao pedi, tao sofrida
Mas nao perdi por ganhar.
Verei a cidade morta
Ir ficando para trás
E em frente se abrirem campos
Em flores e pirilampos
Como a miragem de tantos
Que tremeluzem no alto.
Num ponto qualquer da treva
Um vento me envolverá
Sentirei a voz molhada
Da noite que vem do mar
Chegar-me-ao falas tristes
Como a querer me entristar
Mas nao serei mais lembrança
Nada me surpreenderá:
Passarei lúcido e frio
Compreensivo e singular
Como um cadáver num rio
E quando, de algum lugar
Chegar-me o apelo vazio
De uma mulher a chorar
Só entao me voltarei
Mas nem adeus lhe darei
No oco raio estelar
Libertado subirei.

La Partida.

Quiero irme felizmente hacia la estrella
Que vi luciendo en el cielo
En la vega del setestrelo.
Saldré de casa por la tarde
En la hora crepuscular
En mi calle desierta
Ni una ventana abierta
Nadie para espiarme
De vivo veré apenas
Dos mujeres serenas
Provocándome despacio.
Será mi cuerpo solitario
Que me ha de acompañar
Que el alma estará vagando
Entre los amigos, en un bar.
Nadie se quedará llorando
Que madre ya no tendré más
Y la mujer que en otro tiempo tenía
Más que ser mi mujer
Es la madre de una hija mía.
Me iré felizmente solo
Sin angustia ni pesar
Antes contento de la vida
Que no pedí, tan sufrida
Pero no perdí por ganar.
Veré la ciudad muerta
Ir quedándose atrás
Y enfrente se abrían campos
En flores y luciérnagas
Como la mirada de tantos
Que centellean en lo alto.
En un punto cualquiera de la oscuridad
Un viento me envolverá
Sentiré la voz mojada
De la noche que viene del mar
Me llegarán conversaciones tristes
Como para quererme entristecer
Pero no seré más recuerdo
Nada me sorprenderá:
Pasaré lúcido y frío
Comprensivo y singular
Como un cadáver en el río
Y cuando, de algun lugar
Me llega el llamamiento vacío
De una mujer a llorar
Sólo entonces me volveré
Pero ni adios le daré
En el hueco rayo estelar
Liberado subiré.