Alguien limpia la celda de la tortura que no quede la sangre ni la amargura
alguien pone en los muros el nombre de ella ya no cabe en la noche ninguna estrella
alguien limpia su rabia con un consejo y la deja brillante como un espejo
alguien piensa hasta cuando alguien camina suenan lejos las risas una bocina y un gallo que propone su canto en hora mientras sube la angustia la voladora
alguien piensa en afuera que allá no hay plazo piensa en niños de vida y en un abrazo
alguien quiso ser justo no tuvo suerte es difícil la lucha contra la muerte
alguien limpia la celda de la tortura lava la sangre pero no la amargura.
Esta noche, sólo soy el extranjero, de ida y vuelta, tu extraño pasajero. De fondo, voces ajenas a mi melodía, Nicola, mi dinero es tu próximo día.
Lábios de humo dibujan secretos mensajes, blanco de ojos en sueños postergados, caminos que llegan a todas mis calles, lugares felices jamás encontrados.
Te quiero esta noche conmigo, no tengas miedo, no soy tu enemigo, palabras suaves rompen mi aislamiento, castillos de arena, construyen mi pensamiento.
No te muevas tan deprisa, apenas ves girar, mi mundo en tu sonrisa. Preguntas airadas sobre la terrible hambruna, cometas izadas a la luz de la luna, apenas, apenas... como un millón de ojos llorando, como un millón de letras deletreando, como un millón de murmullos gritando, como un millón de estrellas chocando.
Tu vida y la mía, no soy real y tú no te rías, mi mundo no existe, es pura mentira. No necesito entenderte, no necesito herirte, Nicola, comienza a volar, extiende tus alas, fuera del nido vacío, mañana ni hará calor ni frío.
Tu vida y la mía, no soy real y tú no te ibas? mi mundo se extingue, perdí la alegría. No necesito herirte si no llego a enterderte, Nicola, comienza a volar, extiende tus alas, fuera del nido vacío, mañana ni hará calor ni frío.
En la madrugada del pasado día 10 de Mayo, moría el mítico entrenador estadounidense Chuck Daly, conocido por dirigir durante nueve temporadas a los Pistons de Detroit, uno de los mejores conjuntos, en mi opinión, de la historia del baloncesto profesional norteamericano. En su etapa profesional consiguió 2 anillos de campeones, además de llevar al equipo a todas las fases finales desde 1983. Daly, conocido por el apodo de "Rich Daddy", por su gran elegancia en el vestir, (contaba con más de 200 trajes diferentes), tuvo la enorme fortuna de ser elegido seleccionador de aquel equipo, que en las Olimpiadas de Barcelona 92, maravilló a todo el planeta, con jugadores de leyenda como Magic Johnson, Larry Bird, Clyde Drexler, Charles Barkley, y su majestad del aire, Sir Michael Jordan, casi nada al aparato!!. Auténticos mitos del baloncesto, en particular, y del deporte, en general. Pero lo que más me gustaba de Daly, era su gran táctica defensiva, no en vano, sus jugadores fueron bautizados con el nombre de los "Bad boys", jugadores expeditivos y contundentes que como Bill Laimbeer, Rickey Mahorn, John Sally y el extrafalario y polémico Dennis Rodman, se entendían a las mil maravillas con el habilidoso e inteligentísimo director del juego, Isaiah Thomas y el no menos expeditivo y frío tirador, Joe Dumars, eso unido a secundarios de lujo, como John Edwards, Mark Aguirre y su mejor sexto hombre, Vinnie Johnson (el microondas) provocó que en 1989, vapulearan sin piedad a los Lakers, por cierto, una de las primeras finales que se pudieron ver en este país y que obviamente no me perdí, y posteriormente, en 1990 derrotaran en 5 partidos a los Portland Trail Blazers. Para no extenderme más, solamente diré que Daly fue sin duda uno de los cinco mejores entrenadores de la historia de la NBA (Red Auerbach, Pat Riley, Phil Jackson, Don Nelson y Chuck Daly). En fin, un entrenador genial y con genio, gran motivador por su astucia y de gran calado humano. D.E.P.
Amiguitos y amiguitas, el pasado fin de semana nos largamos a Murcia para disfrutar de la ciudad, los conciertos y la maravillosa hospitalidad, generosidad y "disponibilidad" de Francisco y Teresa, que nos llevaron de tour guiado por el casco antiguo de la ciudad,(Ilustrándonos e informándonos, en todo momento, de los pormenores de cada recoveco de la misma ), destacaré de la visita, como no podría ser de otra manera en mi caso, jejejj, la exquisita gastronomía de la zona, especialmente durante el paseo matutino, con aquellas "monumentales" tapas a base de mojama y pulpo, regadas con un buen vino del terreno hmmm.. Realmente, deliciosas. En fin, después de destacar la parte cultural de nuestra visita, sin duda, interesantísima, me centro ya, en la parte festivalo-musicalera, que es lo que me atañe normalmente, ejem, ejem.. Primero, destacar que algunos, entre los que me incluyo, recibimos el bautismo "pimentonero" en forma de lluvia y viento, adquirir entradas para asistir al concierto de P.J. Harvey, se convirtió finalmente en una odisea que no nos llevó a puerto alguno. ¡¡¡Vaya chopada!!! y sin entradas en la buchaca, válgame el cielo!! Transcurría la tarde del viernes, sin sobresaltos, cubatas y timba pokera incluida, hecho que provocó el desconocimiento general sobre la hora real a la que nos hallábamos, jejjej. Eso sí, ya sin lluvia en el horizonte, nos acercamos al área de conciertos, todos ya con nuestras acreditaciones pulseríles y con ganas de meternos tralla en el cuerpo, entonces empezó el caos de la organización, que nuevamente se equivocó en las indicaciones de las respectivas filas de entrada, parece ser que el año pasado sufrieron algo similar, lo que provocó empujones varios y el desconcierto de los allí congregados. Una vez subsanado, nos dirigimos al "pantallazo" de P.J. Harvey, todo quedo ahí, no me enteré prácticamente de nada, y creo que la mayoría tampoco. A continuación, en el escenario Internacional, (más grande y más cercano a todo) los Maxïmo Park, viejos conocidos, pero con las baterías cargadas. Los de Newcastle ofrecieron un repertorio variado que incluyó gotas de su último trabajo, "Quicken the Heart" ("The kids are sick again", "In another World" ó la estupenda "Calm"), sus grandes éxitos, que acabaron como casi siempre con "Aply some pressure". Reconozco mi debilidad por estos achoooos!!!! Más tarde, llegó Duffy y su primorosa banda, coros incluidos, para dejarnos los tímpanos destrozados, aire cincuentero y soul del bueno para una voz prodigiosa y rompetapones, todo sea dicho. Geniales!! Cenados, más o menos, nos enganchamos al tren de Cat people, estos señores se parecen muchismo a los "Interpol",tanto en actitud como en aptitud, con canciones que recordaban también a los casi no imitados "Franz Ferdinand", jejjej, y alguna cancioncica con sabor a The Cure, no me dijeron mucho, sinceramente. Seguidamente, Russian Red con Lourdes Hernández, voz radiante, angélical y de "coro catedralicio", si se me permite la expresión, canciones que me ponen los pelos como escarpías en "Nice thick feathers", "Take me home" o "Cigarettes" y en la espléndida versión del "Girls just want to have fun" de Cindy Lauper que la verdad(no de Murcia) bordan en directo. Como colofón a la velada del viernes, auténtico fin de fiesta con Prodigy, energía de luces y sonido sampleados que a ritmo irrefenable, acabaron con mis vetustos huesos intentando dar saltos acompasados o no con el grito de guerra "Change my pitch up, smack my bitch up", vamos una fiestuqui punkiebakalera en toda regla. Continuará...