
Joaquín Sabina es cantante y poeta. Por ajustar más: no un cantante metido a poeta, sino un poeta metido a cantante. (Cita extraída del prólogo de Luis García Montero).
He aquí uno de los sonetos que más me gustaron del libro.
XIV
Sin puntos ni comas. (Para el clan de los Pelayo).
No somos siempre nosotros el bueno,
no tienen otros la culpa de todo,
la redención mata más que el veneno,
perfil de plata, borceguí de lodo.
Neuras y gritos y coches y aromas,
calles y cuerpos y noches y azares,
sigue corriendo, sin puntos ni comas,
sube al infierno, baja a los altares.
Perdí mi sueldo de bombero un día,
que, por jugar a echar troncos al fuego,
quemé los muros de la patria mía.
¿Cómo iba yo a saber que la hidalguía
era el pijama a rayas del talego
y la ambición un perro policía?
2 comentarios:
Este soneto esta chulo, pero discrepo de Luis García Montero, hombre encantador por otra parte, mas amigo íntimo de Sabina, y por tanto, con tendencia a perder la objetividad.
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